Fracturas Vertebrales: Diagnóstico, Síntomas y Tratamiento

Las fracturas vertebrales son lesiones que debilitan los huesos de la columna vertebral, y pueden tener diversas causas y consecuencias. El diagnóstico temprano, la comprensión de los síntomas y el tratamiento adecuado son cruciales para una recuperación exitosa.

¿Como se diagnostica una fractura vertebral?

El diagnóstico de fracturas vertebrales suele involucrar una combinación de exámenes médicos, imágenes y evaluación de síntomas. Las radiografías, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) permiten visualizar las vértebras y evaluar la extensión de la lesión. El paciente puede experimentar dolor intenso en la zona afectada, a menudo descrito como agudo, constante o punzante. También pueden presentar dificultades para moverse, posturas anormales, pérdida de altura y deformidades en la columna.

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Las fracturas vertebrales pueden ser causadas por diversos factores. En personas jóvenes, suelen estar relacionadas con traumatismos graves, como accidentes automovilísticos o caídas desde una altura considerable. En cambio, en adultos mayores, la principal causa es la osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos, haciéndolos más propensos a fracturarse incluso con pequeños traumas. Otras causas incluyen enfermedades como el cáncer, que pueden debilitar los huesos, y en ocasiones, las fracturas también pueden surgir debido a esfuerzos físicos excesivos.

Las fracturas vertebrales pueden afectar a personas de todas las edades, pero son más comunes en los adultos mayores debido a la disminución de la densidad ósea. En el caso de fracturas leves, el tratamiento puede implicar reposo, analgésicos y terapia física para ayudar en la recuperación. En fracturas más graves, especialmente cuando hay daño en la médula espinal, puede requerir cirugía para estabilizar la columna y promover la curación.

La recuperación después de una fractura vertebral puede variar según la gravedad de la lesión, la edad del paciente y otros factores. En general, se requiere un período de descanso inicial para permitir que los huesos se sanen. Posteriormente, la terapia física desempeña un papel fundamental para fortalecer los músculos musculares, mejorar la flexibilidad y restaurar la función normal. En algunos casos, se pueden necesitar dispositivos ortopédicos, como corsés o férulas, para proporcionar soporte adicional durante la recuperación.